#159 Las ventajas de encerrarse en una cueva

Nadie pudo imaginar que los seres solitarios, oscuros, misántropos, independientes y depresivos soportarían el encierro en sus casas mucho mejor que aquellas personas sanas, joviales y luminosas. Esto se debe en su mayor parte a un sustantivo que aterroriza a la gente normal y que sin embargo es de uso común entre la gente rara: reflexión.

Reflexionar es un ejercicio cuya causa proviene de la infelicidad y la frustración, dos características innegociables en la mayoría de escritores; sobre todo aquellos que no pasan el filtro editorial, es decir, aquellos escritores cuyo número de followers en twitter es insuficiente para generar un impacto mediático que proporcione al editor el reembolso de su inversión.

Si uno piensa bien, se da cuenta de que pensar mata; de que aquello que te mata es precisamente lo que te hace vivir. No te ofusques, lector, si te pierdes en la cadena de argumentos. Solo vives (me refiero a vivir de verdad) a través de las cosas que te hacen sufrir hasta lo indecible.

No exagero si digo cuán peligrosa resulta esa actitud; cuanto más reflexionas, más te mueres, más hondo es tu pensamiento. A mayor hondura, mayor oscuridad, más muerte y más vida.

Estas reflexiones son fruto de la cuarentena. Se cuentan por miles los sujetos que no leen libros y se cuentan por millones los que no miran en su interior.

Mira hacia dentro. Dentro de unos días ya no podrás hacerlo.

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