#74 Mi amigo editor

Desde hace nueve años, un amigo editor me envía algunos de los textos que le llegan al trabajo, lo hace porque conoce de primera mano mi pasión por las novelas. Siempre se trata de un párrafo aislado porque, cuando simbólicamente firmamos nuestro contrato en las navidades del año 2010, le dije: «No necesito más de 30 ó 40 frases para saber si es un gran escritor.» Normalmente son las primeras líneas, pero, a veces, me envía el párrafo que él considera más significativo. Cuando contesté a su último correo, le pregunté si podía poner en mi blog las líneas que me enviaba y me dijo que sí.

El mundo me da asco. No sé si debo pedir disculpas por ello, si pedir que me perdonen por ver en el entorno una gran basura. Aquí vendrían los dos puntos, seguidos de una lista infinita, una lista que apesta y que incluiría todo aquello que me aburre, que no es sino, repito, el mundo, pero en lugar de darte a ti, lector, una explicación más detallada de ese aburrimiento o, también, del catálogo de cosas que lo provoca, lo que haré será decirte que el mundo es lo que es y que más allá de él no hay nada, y que yo siento pánico, terror y angustia, porque mientras huyo una sensación de muerte inminente me invade. Si no es en este mundo, me pregunto cuando corro desesperado, ¿dónde voy a vivir entonces? Tengo miedo de cortar esa cuerda, tengo miedo de convertirme en un monstruo; porque monstruoso es todo aquello que no pertenece a este mundo. Y yo quiero formar parte del mundo, pero ese tufo a mierda… ese tufo a mierda no lo aguanto más.

Transcribo literalmente la parte del mail en que le doy mi opinión a mi amigo.

En otro orden de cosas, con respecto al texto, te diré que no me gusta mucho… bueno, me gusta solo un poco; quien lo ha escrito posee cierto olfato para la prosodia, parece obvio que, cuando lo escribió, intuyó la métrica irregular de la prosa, bailó entre las cacofonías, también percibo el empuje sinuoso y leve del significado: oigo lo que quiere decir… pero no lo considero el gran literato que este país necesita. Sigue leyendo si quieres; no lo hará mal del todo; llegará no obstante un punto de la novela en que sus herramientas narrativas desfallecerán. Es bueno, es normalito, pero no es el relámpago deslumbrante que buscas.

Al día siguiente me contestó (copio y pego su respuesta).

No me niegues lo evidente: esas líneas tienen fuerza. Alberto y Gemma son de la misma opinión. Nos hemos puesto en contacto con él, vive aquí en Madrid, trabaja en una empresa de publicidad exterior… y escribe en sus ratos libres.

Es bueno y lo sabes.

España necesita un narrador genial, y los editores, lamentablemente, no saben ya dónde buscar.