#128 En mi otro blog

He fantaseado a menudo con la idea de escribir sin apoyaturas, sin academicismo. A veces lo hice. Debo reconocer que el resultado me proporcionó un sentimiento contradictorio: por una parte, abomino de los textos de ese calibre, leo muchos de ese tipo, conozco a los de semejante pelaje: escritores vomitivos, con discursos agrios, con sus yoes hipertrofiados en todas las palabras del texto, a quienes no preocupa en absoluto la estructura del escrito. Huelga decir que esas parrafadas están lejos de ser literatura. Son otra cosa; no son literatura. En mi otro blog, paradójicamente, la entrada con más MeGusta es una entrada que defiende esa tesis caótica. Por un lado, me desagrada sobremanera ya que los renglones no se articulan, son líneas inconexas, cuyo mensaje es percibido a duras penas. Al leer esas frases, uno tiene la sensación de que hay un niño golpeando las teclas de un piano.

Sin embargo, sin embargo… el texto posee un aroma mitad tóxico mitad acomodaticio. Lo veo como a ese villano a quien incomprensiblemente cogemos cariño.

Quisiera saber por qué un escrito resulta significativo. Leo muchos manuales de narrativa, libros de ficción que también son ficticios. Me escribo con editores. Compro y leo novelas. Le doy muchas vueltas al asunto. Reflexiono sobre ello… pero no sé por qué un texto resulta significativo.

Seguiré buscando.

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